sábado, 14 de agosto de 2010

Twitter, Mesa de los Pecados Capitales

Me tomó bastante tiempo decidirme si escribía o no en un blog, primero porque no tenía ni idea de cómo realizar el proceso técnico, me declaro incompetente en estas artes. Segundo, suelo desconfiar de lo que escribo. Lo más que he hecho en redes públicas ha sido expresarme en 140 caracteres de modo continuo y practicando una abstracción de pensamiento. Cualquier usuario de Twitter sabe de qué hablo así como también sabrá de la dinámica que se crea diariamente en aquel espacio. La primer entrada de este blog va dedicada a ellos.    

En Twitter uno puede escribir que se acaba de sacar un moco si es que le da la gana hacerlo o ser todo lo profundo que se quiera, si los followers lo permiten. Están quienes desde su celular o computadora nos avientan a tempranas horas en el timeline un efusivo saludo de buenos días y nos van narrando lo que les sucede en el trabajo, que si el jefe es insoportable, que si ya se mueren de hambre y esperan con ansias la hora de salida. Tuiteros de la farándula que redactan toda su agenda y mandan besos a sus fans, tuiteros que no son de la farándula pero que también mandan besos a sus fans, políticos que subrayan sus ideales confrontando a todo aquél que no los comparta, trolles que exhiben las debilidades del trolleado (y desnudan las propias, algunas veces), comentaristas de deportes que son superados por los aficionados, poetas que escriben de noche, escritores gurús, en fin... Seguidores y seguidos con personalidades afines y contrastantes que día a día se van mezclando. Se comparte la vida diaria con desconocidos y conocidos.
En días pasados tuve la oportunidad de ver en el Museo del Prado de Madrid una de las obras del pintor holandés Hieronymus Bosch, El Bosco: la Mesa de los Pecados Capitales. La miraba con pose de snob intelectual y me concentraba en comprender la iconografía que encierra tan impactante obra, sin embargo en un instante de frivolidad me traicionó el pensamiento y la relacioné con Twitter. Pensaba en que si El Bosco perteneciera al siglo XXI, en lugar de pintar un óleo sobre tabla (del siglo XV) probablemente sería un gran diseñador gráfico a quien el contenido tuitero inspiraría para representar los siete pecados capitales del hombre. Para encontrar a la Lujuria, no tendría más que detenerse en aquellos tuiteros que aprovechan la madrugada para lanzarse tuits al aire con coqueteos o seguir a mujeres de avatres sugerentes que escriben cosas como "estoy taaan solita" y a quienes sus seguidores hombres inmediatamente se ofrecen a hacerles compañía. La Gula se manifestaría en aquéllos que suben fotografías de platillos que van acompañados de alguna leyenda como "ya en el bistro francés comiendome unas deliciosas ancas de rana!" y que reciben replies de otros que todavía se encuentran en una oficina "uy! y uno acá con unas galletas de avena esperando salir. Provecho!" que son los que inspirarían la siguiente sección de la tabla: la Envidia. En el TL del Bosco seguro se leerían tuits de huevones que a frescas dos de la tarde apenas van levantandose y que preguntan "de qué me perdí? que mi día va empezando, gente!"(la Pereza). Los trolls serían dignos representantes de la Ira que les provoca leer tuits con faltas de ortografía, o con contenidos musicales indignos de ser escuchados, o de quienes se encuentran por debajo de sus espectativas intelectuales. Lo anterior ligado a la Soberbia que no sería tan difícil de representar si el pintor citado le diera follow a aquellos 'tuiteros' que le dan  RT a los piropos que  reciben, a otros que declaran tuits como verdades absolutas, a mujeres (como una tal @libellula80) que suben fotos pa que las chuléen....  y unos más que constantemente piden seriedad. Cuántas veces no hemos leído "ya tengo 7999 followers! quién dice yo para ser mi follower no. 8000?" se peca de Avaricia, y si se llora el unfollow, va agravado el pecado.

Con la imagen de la Ballena al centro de los pecados, en el posmoderno diseño del Bosco, rematé mi errante analogía. De ahí me fui a ver el tríptico del Jardín de las Delicias y confirmé que tuiter es una (deliciosa) práctica medieval en el soporte de una tabla llamada Timeline.

 CAVE CAVE DEUS VIDET  "Cuidado, cuidado el Señor lo ve". Vaya usté a saber cuál señor, seguro me avisa por DM.

3 comentarios:

  1. Muy buena tu analogía de la obra con twitter cierto con los pecados capitales es mas hasta descubrí yo a unos personajes que son orgullosos poseedores de algún pecado capital, si me preguntas cual sería yo por desgracia no sabría decirte =( es mas te hago esa pregunta ¿Que pecado soy yo?
    Me da gusto leerte por acá y te andaré visitando por acá, lindas letras, un besote Libelulilla.

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  2. Felicitaciones. Escribir, además de generar sabiduría, es un gran placer; comentarlo y analizarlo lo vuelve más sabio y placentero. Interesante tu reflexión sobre el ser de twitter.

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  3. Me ha dado mucha gracia tu analogía pero entonces sí que sí me declaro pecadora... Salud!

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